Esta ilustración adopta un estilo de anime intenso, con el centro de una figura de un niño con una expresión fría, cabello negro desordenado y pupilas rojas como la sangre, vestido con un uniforme blanco de cuello alto. Detrás de él se erige un enorme espíritu maldito de sombra, que abre su gran boca llena de dientes afilados, adornada con un patrón en espiral en la frente, y dos garras enormes que se extienden hacia adelante. La paleta de colores está dominada por un negro profundo y una intensa luz carmesí, creando un alto contraste de colores. La composición es simétrica y opresiva, con luz roja que emana del interior del espíritu maldito, creando una atmósfera sobrenatural siniestra, violenta y poderosa que muestra vívidamente la aura aterradora que se cierne tras el personaje.