La escena presenta un tranquilo estanque esmeralda en una profunda montaña, rodeado de árboles antiguos que se alzan y enredaderas que cuelgan. Una cascada delgada cae desde lo alto del bosque hasta el estanque. El agua es de un profundo azul, adornada con lirios de agua y hojas de loto, y flores de loto rosa y blancas salpicadas por doquier. En la esquina inferior izquierda, una figura vestida con una sencilla túnica blanca y con el cabello largo cae hacia atrás, se sienta en silencio sobre una roca junto al agua, rodeada de flores en plena floración y vegetación exuberante. El estilo general adopta la estética clásica oriental, con colores elegantes, luz y sombra suaves, creando una atmósfera natural etérea y serena.