Un atardecer en la costa al estilo de grabado en madera, con capas de espuma blanca que se acumulan en la playa de arena negra. Las olas están representadas con líneas blancas incisas para el crest. El cielo está segmentado por franjas horizontales rojas paralelas, y la línea del horizonte es perfectamente nivelada. La paleta de colores se limita a cuatro: negro, blanco, rojo y azul grisáceo. Las marcas de la cuchilla son distintas, y las olas y patrones de nubes muestran una irregularidad hecha a mano. La composición muestra estabilidad y variación dentro de la repetición, fusionando el ukiyo-e japonés y las impresiones modernas occidentales, evocando una sensación de ritual silenciosa pero intensa.