Un grabado al estilo de Gustave Doré, con varios ángeles sosteniendo lanzas zambulléndose en un abismo oscuro, atacando a una serpiente gigante o un monstruo marino rugiente abajo. Toda la imagen se establece sobre un fondo de gris-negro muy profundo, con formas débiles delineadas por líneas cruzadas apretadas. Las capas de las alas de los ángeles y el retorcimiento de las escamas del monstruo apenas emergen de las sombras, evocando una pintura religiosa gótica épica y aterradora. La luz parece originarse de una fuente invisible fuera del marco, creando una atmósfera misteriosa, grandiosa y opresiva.