La imagen presenta a una figura cubierta con enormes alas, vestida con túnicas clásicas fluidas, descendiendo rápidamente hacia abajo; su brazo derecho extendido hacia adelante, y la mano izquierda sujeta un pergamino firmemente contra el pecho. El fondo es un cielo nocturno profundo, lleno de nubes densas y capas con estrellas, con una luna creciente colgando en la parte superior. La obra está grabada con una técnica de líneas finas similar a la estampación en cobre, construyendo luces, sombras y volumen mediante líneas cruzadas. La paleta general es monocromática en tonos azul grisáceos, con un estilo solemne y dinámico, lleno de la atmósfera misteriosa de una ilustración religiosa clásica.