El retrato pictórico en tonos sepia representa a una figura vestida con una túnica de perfil, realizada con expresivas pinceladas verticales que se disuelven en una luz etérea. La cabeza inclinada del sujeto y la corona de espinas emergen de tonos umber oscuros contra un fondo luminoso color crema. Una elegante tipografía con serifas presenta la cita bíblica: “BENDITOS LOS QUE NO HAN VISTO Y AÚN HAN CREÍDO”, con la referencia al capítulo y versículo debajo. La composición contemplativa equilibra la reverencia espiritual con la abstracción artística, y la vestimenta de la figura se disuelve en una textura abstracta que se fusiona con una atmósfera radiante. Estética devocional de Cuaresma.
Tres círculos superpuestos crean una composición minimalista vertical sobre un suave fondo color crema. El círculo superior es un verde menta pálido y apagado, el del medio es un terracota cálido y terroso, y los dos de abajo son tonos de gris azulado ahumado en capas con rayones, manchas visibles y texturas envejecidas que sugieren metal o piedra envejecidos. Los círculos se cruzan para formar una forma curvada similar a una lente donde se asoma el terracota. Esta obra abstracta contemporánea tiene una cualidad meditativa y calmada, enfatizando la simplicidad geométrica, los colores naturales apagados y las imperfecciones táctiles de la superficie. El diseño de impresión de mediados de siglo se encuentra con la estética Wabi-sabi.