Una deslumbrante cuadrícula de cuadrados concéntricos anidados crea una ilusión óptica de infinita profundidad sobre un fondo oscuro. Cada celda contiene de cuatro a cinco rectángulos progresivamente más pequeños contorneados en gradientes de coral, azul y blanco, con los cuadrados más externos brillando en cálidos tonos naranja-rosados y las formas más internas enfriándose a azul helado. La rígida estructura de cuadrícula 4x8 contrasta con la recesión hipnótica parecida a un túnel dentro de cada compartimento, produciendo un efecto moiré retro-futurista, casi digital. Esta estética de arte generativo evoca los gráficos por computadora de los años 80.