Una fotografía en blanco y negro de una mujer sentada en casi total oscuridad, con una sola luz dura que la ilumina desde arriba y un lado. Ella lleva una camisa suelta de botones y una falda plisada, apoyada en sus manos. La mayor parte de su cara está medio oculta en la sombra, excepto por un ojo que captura la luz. El fondo es completamente negro, por lo que ella casi emerge de la nada. Muy dramático, con un sentimiento de cine negro, con un alto contraste entre la tela brillante y el oscuro vacío que la rodea.